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Buen Karma

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"Mirar la vida a la cara, siempre hay que mirarla a la cara. Y conocerla por lo que es, así podrás conocerla, quererla por lo que es. Y luego, guardarla dentro." (' Las Horas ', de Stephen Daldry, 2002) "Todas las tontas tienen suerte"...  "La suerte de la fea, la guapa la desea"... ¿Habéis visto la serie 'Me llamo Earl'? Buen karma es bastante más que el nombre de un grupo de amigas en Whatsapp... Es un estilo de vida, de hacer las cosas, evitando acciones que en última instancia nos puedan provocar mala conciencia, o aquella frase que sus padres les inculcaron a su hermana y a ella desde pequeñas: "si con eso vas a ayudar a que alguien sea feliz, hazlo". Creía en ello. Cualquier mínimo gesto. Hasta dejar pasar a un peatón cuando iba conduciendo, por más prisa que llevara; sonreír a algún bebé que le mirara aburrido desde su carricoche, por más feo que le pareciera,...  Sonrisas. Ay qué ver cuán desprest...

Yo elegí la vida

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Era feliz. Muy feliz. Y apareció. Ya estaba allí, pero... no sé, apareció.  Me hizo gracia que fuera de aquella manera. Me acostumbré a él. Le quise. Y fui más feliz. Yo le preguntaba: "¿Y tú? ¿Qué quieres?" Él me respondía: "Ser feliz" En esas descubrí el error. La falla de aquello que parecía tan entero, tan redondo, tan perfecto. Pero lo ignoré. ¿Funcionaba? Funcionábamos. Había atracción, le añades poco a poco sentimientos y, como con todo, queriendo que algo funcione... funciona. Todo es cuestión de voluntad. Pero... Yo sí sabía lo que yo quería.  Él no sabía ni siquiera lo que ya tenía, ¿cómo iba a saber lo que quería?  Meses, años después, comprobé que seguía sin saberlo. En cada encuentro, en cada choque... Cada vez que volvíamos a mirarnos, y a sonreír sabiendo que quedaban brasas. (si me saldrán redondas las cosas, que descubro este cuento justo cuando estaba empezando a escribir esta entrada) Nunca digas de e...

A todo cerdo, en serio

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Ya lo dijo el gran Charlie Chaplin... Tiempo, karma, energía,... Llamadlo como queráis. A mí, en estos casos, me gusta tirar del refranero español (sí, lo sé, recurro mucho a él, me encanta): "Quien siembra tormentas, recoge tempestades". Sí, es más bonito lo que dice Chaplin, pero vamos... en definitiva: " a todo cerdo le llega su San Martín ". Literal y figuradamente.  La primera acepción la aprendió en un viaje a La Alberca, en Salamanca -precioso pueblo-. La segunda era la mayor verdad que había aprendido en su ya no tan corta vida. Algo en lo que le habían invitado a creer en miles de llantos desconsolados de impotencia, de rabia, de incomprensión. Y, con el tiempo, y con la actitud adecuada, llegó a disfrutar del privilegio de comprobar su veracidad. "A cada cerdo le llega su San Martín". Fue lo primero que pensó cuando recurrió a ella en busca de consuelo, de comprensión y consejos para... para no sufrir?, vengarse?, saber sobrellev...

Unas bragas limpias en el bolso... siempre

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-- Eulalia, hija, cógeme unas bragas limpias y me las echas en el bolso, corre. -- ¿Unas bragas? ¿Pa' qué? :| -- Una siempre sabe cuando sale de casa, pero no cuándo entra. ;) Antonia López Gaviro. De camino a una de las innumerables visitas a alguno de sus médicos. Mi abuela Oña. El misterio de la evolución de su nombre no responde más que a una amalgama de lenguas de trapo de sus nietos: mama Antonia.., mama Toña.., mama Coña.., mama Oña. Fin. O eso me contaron de niña. La matriarca de los Reina. Parca en palabras, pero no daba punta sin hilo. La abuela por excelencia, de esas que hacen los mejores huevos fritos con puntilla del mundo; el mejor adobo, que plantaba en el centro de la mesa de camilla junto al pan, para que todos lo probásemos, y, por supuesto, los mejores bocadillos de nocilla de pan pan. Una abuela con paciencia como para aguantar a sus nietos jugar durante horas a simular estrellarle huevos en la cabeza, las risas y chillidos en la cocina cuando...

Shine on you crazy diamond

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Éxito y verbos reflexivos. Te lo explicaré de esta manera... Nos pasamos toda nuestra infancia y niñez queriendo ser mayores, hacer todo por nosotros mismos, aprender para no depender de nuestros padres: gatear, andar, correr, saltar... Que no sea tu madre la que te haga el avioncito con la cuchara -que ya estás un poco hasta el pié-, sino llevar te la tú a la boca, y limpiár te la después. Qué triunfo. Aprender a montar en bici, sin ruedines, y a impulsar te solo, para que no sea tu padre el que te empuje cada vez. Independencia como modo de realización, de felicidad. Es simple. Y, sin embargo, llegados a algún punto de la escala evolutiva, un cortocircuito o una punta de tensión hace que todo... vaya al revés. Llegados a algún punto de la post-adolescencia cada vez más tardía e incluso de los primeros años de la madurez, nos empeñamos en todo lo contrario, en desviar la atención de nuestra felicidad a lo que obtenemos de otras personas, a encontrar a aquéllas que nos...

Oompa Loompa

"¡Es fea! Es fea con avaricia, fea de cojones. Con un aeropuerto internacional por frente, que alarga aún más estirándose coletas. Un ojo a la virulé y el otro saltón, que parece que se le va a salir, con una diferencia de tamaño considerable entre uno y otro. Joder, si es que parece un Oompa Loompa!" Respiró. Una única vez, bien profundo.  Nada.  Respiró una vez más. Dos. Tres veces.  Se tiró horas calmando su ira. Su ira, eso sí, acompañada de risa. Porque mientras gritaba todo aquello no podía parar de reír  a carcajadas, casi lloraba de la risa. Ira y placer. Ira provocada por el enfado de ver aquello, de ver aquella elección. Placer de saberse liberada, de estar disfrutando nuevas cosas, de saberse ella, y sí, también placer de venganza.  Tenía ganas de pegarle. "Dos hostias a tiempo...", pensó.  En los últimos meses, había pasado por tantos estados de ánimo... Y seguro que todos se los habría ahorrado de haber dado esas dos...

La vida es simple... Ama y ríe

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Tengo tan poco orgullo con la gente a la que quiero...  No sé con el resto, pero con mis personas no. Me enfado, defiendo mi postura, pero se me pasa enseguida... Cosa que llegó con un cambio. Un cambio a positivo, por cierto, del que me siento tremendamente orgullosa (ahí sí). Aprendí a ver la vida, el mundo, con ojos nuevos, ojos de niña, ávida de saber, sí, pero sobre todo ávida de felicidad. Pero, ojo, todos los extremos son peligrosos... Me convertí en adicta a las emociones fuertes. Drogadicta de la adrenalina. Aprendí que más vale una sonrisa, que una cara de acelga, de seta, de sota... Como gustéis. Que pasan cosas bellas todos los días. Que ofuscada te las pierdes, porque llevas el entrecejo fruncido y no ves más allá de tu nariz. Que la vida está para vivirla. Que es simple y sencilla. Que somos nosotros, y sobre todo nosotras, pero también vosotros, los que la complicamos. Y que no sirve de nada. Bueno sí. Sirve para perder el tiempo. Cuando si algo va bien co...